Por Juan Andrews

Venía de una tertulia nocturna y me dio por prender la radio para alivianar el viaje. De pronto sentí que la bomba atómica me estalló en la cara. Al día siguiente me desperté creyendo que estaba soñando o quizá algún alucinógeno se había apoderado de mí en algún momento de la noche. Decidí buscar en la web si la experiencia era real y…kaboom, era totalmente cierto: Rush soltaba su nuevo single Headlong Flight.

Si lo escuchas sin saber quiénes son, perfectamente puedes creer que se trata de un grupo de novatos adolescentes llenos de energía queriendo conquistar el mundo del rock and roll y no de un trío formado a finales de los sesenta en las gélidas tierras de Canadá.

El disco abre con un riff algo sinfonizado que va creciendo hasta que entra la inconfundible voz de Geddy Lee. Se trata de Caravan, el primer tema del disco.

Clockwork angels comienza con unos coros parecidos a los de una iglesia europea de mediados del siglo XIII, para dar paso a unas guitarras que no pueden estar mejor ejecutadas, con un sustain que ya quisiera tener cualquiera en las 6 cuerdas.

Vale decir que se trata de un disco conceptual, o sea es una novela donde los capítulos son los tracks. Donde la temática es sobre un joven que va en busca de sus sueños pasando por místicos paraísos para terminar enfrentándose a sí mismo.

El disco avanza y los cortes, el virtuosismo y los cambios de métrica están a la orden del día. Pero de alguna u otra manera estos mismos ingredientes caen en un rutinario ejercicio muy típico del rock progresivo, en el cual muchas veces uno se pregunta si con tal o cual tema quieren volarte la cabeza o auto demostrarse que son la hostia.

Halo Effect es el sexto tema y comienza con una notable aura acústica donde la melodía vocal tiene aires noventeros que conmueven. En tres minutos y fracción se muestra una de las partes más inspiradas del disco.

La placa cierra con The Garden, la cual tiene unas disonancias no muy fáciles de cuajar pero que a Rush le suenan como caminar en una pradera en un día soleado.

El disco tiene altos y bajos. Si lo tuyo es el rock progresivo ésta es una pieza que debe estar en tu discoteca. De no ser así llegará el momento en el que pondrás pause a tu tocadiscos y seguirás con lo tuyo.

Lo que sí es clarísimo es que en los 5 años que Rush tardó en lanzar un nuevo disco no se dedicó a ver partidos de hockey canadiense ni a sumergirse en alguna adicción típica de las estrellas del rock. Se nota el trabajo meticuloso de cada detalle, de cada parte, de cada corchea que lleva a planterarte ¡wow estos tíos no envejecen!

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