Por Nicolás Rebelo

No Surprises es un manifiesto crítico acerca del estilo de vida imperante en las modernas sociedades de Occidente. La idea central expresada es la siguiente: vivimos inmersos en un sistema por el cual, en pos de obtener la tranquilidad y el bienestar material, nos cerramos y endurecemos, se nos marchita el corazón, aprendemos a montarnos tras duras corazas para evitar sufrir, rutinizamos nuestra vida en trabajos alienantes que no nos dejan nada trascendente más que algo de dinero, entablamos relaciones interpersonales regidas por un criterio mercantilista y nos intoxicamos con y gracias a ellas (un sacudón de manos cargado de monóxido de carbono, ¿cerramos trato con las petroleras?). Nacemos inmersos dentro de una estructura social ya montada, cuyo eje es un sistema de objetos que nos rodea, nos seduce y nos atrapa con sus bondades completamente perecederas e intrascendentes. Es harto angustiante caer en cuenta de que nuestra única, irrepetible y finita existencia está siendo dirigida hacia metas tan efímeras y de gratificación tan pasajera como vivir con tranquilidad y confort. ¿Para qué sirve que el hombre tenga actualmente una expectativa de vida mucho mayor a la que jamás haya accedido si su paso por este mundo está determinado por la intrascendencia consumista?

Las ideas vertidas en No Surprises exceden ampliamente las coyunturas políticas de cualquier país en particular y reflejan más que nada el clima de época y la forma de pensar de las sociedades; es un retrato de la vida cotidiana en los últimos decenios del siglo XX y comienzos del XXI.

Todas estas se ven reforzadas por el tratamiento y la ambientación musical buscadas deliberadamente. Desde el comienzo mismo, una melodía de xilofón ejecutada por Jonny Greenwood se repite sin cesar hasta el final provocando sensaciones diferentes pero que pueden relacionarse. Por un lado, esta base instrumental inspira reminiscencias de la infancia -tal vez por su parecido con los sonidos emanados de las antiguas “cajitas musicales”-, como un llamado a recordar todo aquello que vamos perdiendo a medida que nos transformamos en “adultos, serios y responsables”. Por otra parte, la aguda nitidez sonora de este instrumento y la ejecución de una melodía de estructura notoriamente repetitiva, consiguen reproducir perfectamente el clima de angustiante monotonía antes descripta y del cual se pretende desesperadamente escapar en la exclamación del coro final que parece decir “¡sáquenme de aquí!” (“let me out of here”).

Un comentario aparte merece el video clip de No Surprises, en el cual se puede apreciar la continuidad de esta línea argumental interpretativa, ahora con la incorporación de imágenes. Es un video muy sencillo: Thom Yorke canta mientras la burbuja de vidrio en la que se encuentra contenida su cabeza se va llenando lenta y gradualmente de agua hasta cubrirlo en forma completa. La cabeza de Thom Yorke es sumergida en una burbuja de plástico que se llena de agua hasta que él queda completamente sumergido. En el documental “Meeting People Is Easy” se muestra que esta parte fue ralentizada para que Thom Yorke no pasara tanto tiempo bajo el agua.

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